Ayer caminaba por un barrio del centro que hacía muchos años no visitaba. Justo pasaba por una clínica, esa clínica en la que mi hermanita nació y por la que no pasaba, tal vez no desde ese día, pero sí desde hacía muchos, muchos años. Y en una esquina, una mujer lloraba angustiadamente, mientras un tipo que bebía cerveza no sabía bien cómo reconfortarla. Esas cosas suelen hacerme sentir extraño, porque para que uno llore en la calle, a la vista de todos, es porque algo realmente malo debe pasarle. Esos momentos de vulnerabilidad suelen ser privados, se suelen ocultar, aunque sea bajo un par de gafas oscuras. Pero cuando el cuerpo no aguanta más y se deja desmoronar, es porque algo malo pasó.
La gente que llora en la calle, especialmente la que parece aguantarlo bien, pero no puede evitar tener los ojos aguados y que se le resbalen algunas lágrimas tan solitarias como ellas, siempre me ha recordado al personaje de Nadia, en Wonderland, de Michael Winterbottom, justo cuando llora en el bus, por esa soledad que no siempre se sobrelleva tan bien...
Banda Sonora: Molly, de Michael Nyman, justo para la misma peli de la que antes hablaba.
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lunes, 27 de octubre de 2008
martes, 21 de octubre de 2008
Carnet de Voyage
Hace unos meses un amigo me prestó un libro muy bonito, de Craig Thompson, llamado como éste mismo post. Esto viene a traducir algo así como cuaderno de viaje, pero la verdad es que el nombre en francés suena mucho más bonito. No creo que uno pudiera clasificar el libro como una novela gráfica, puesto que es un diario de viaje, que aunque en lugar de estar escrito está dibujado, no tiene como meta contar una historia. Pero por otro lado, sí acaba contándola: la de la vida de su autor en un viaje de investigación para su siguiente obra. A partir de sucesos aparentemente inconexos, acabamos por descubrir facetas de su protagonista, sumamente humano, lleno de dudas y miedos a pesar de ser un gran artista, cosa que uno acaba por agradecer: si los buenos se asustan y dudan de ellos, pues uno también tiene derecho, ¿no?Después de leerlo pensé en hacer algo similar. Obviamente no sé dibujar (ando en problemas con una amiga que me encomendó dibujar unas cosas, sólo por diversión, y no soy capaz de hacer nada: me quedé paralizado), pero sí puedo garabatear palabrejas en la libreta que suelo llevar conmigo. Hace rato que no viajo, así que se me ocurrió que una buena idea sería llevar un carnet de voyage de mis días normales: ver por dónde paso con ojos de quién apenas lo recorre por primera vez.
Así que ya ven: una nueva idea para llenar este espacio.
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